jueves, 12 de agosto de 2010

Día 3

Peso: 94,2!!!!!
Ganas: Ninguna
Animo: ¿Cómo se siente uno cuando le atropella un camión?

Si, increíblemente he engordado...
¿Lo estaré haciendo mal? Creo que he seguido las instrucciones al pie de la letra (bueno, la verdad es que ayer no ande pero no creo que por eso haya engordado 300gr!!)
Estoy convencida y voy a seguir, este "bache" no va a hacer que lo deje aunque hoy ya he tenido un par de tentaciones y este es uno de los momentos más frágiles, en los que ves que por más que te esfuerces (y os puedo asegurar que esto para mí es todo un esfuerzo: dejar el cafetito de la máquina de por la mañana, los desayunos en el bar con los compañeros de trabajo, el pan, los dulces, los bocadillos, los quesos curados,...) y aún así no consigues nada que empiezas a plantear si merece la pena y siempre llegas a la misma conclusión: NO.
La verdad es que esta sociedad, o por lo menos la educación que yo tengo, en la que necesitas ver resultados en el primer instante, en la que no pensamos a largo plazo sino en el aquí y el ahora hace que yo por lo menos esté donde estoy.
Cuando después del momento de agobio lo piensas te das cuenta de que SI MERECE LA PENA, que hay que seguir luchando y he de decir que la peor lucha que puede existir en la vida de cualquier persona es contra uno mismo, porque lucha por causas ajenas cuando tu estas bien es duro y difícil, pero cuando llegas a casa no vives con tu enemigo ni duermes con él, existe un reducto de paz. Pero luchar con quien convives a diario, con esa persona que miras en el espejo, aunque no la reconozcas es lo peor que te puede pasar.
No puedes ignorarlo, no puedes dejarlo de lado, no puedes olvidar... Bueno, sí puedes, anestesíandote delante del televisor y comiendo como un cerdo hasta hartarte.
Lo triste, es que pase lo que pase esa lucha sigue existiendo y no puedes hacer nada para evitarlo, subyace en tu interior y te reconcome por dentro día tras día...

La verdad es que este blog está sirviendo para su fin. Para encontrar un lugar donde desahogarse y encontrarme un poquito mejor.

Hoy estoy triste y eso no lo puede cambiar nadie. Hoy es uno de esos días en los que haría de avestruz, metería la cabeza en la tierra y esperaría, millones de años a que todo pasase. Aún así, aquí estoy, y seguiré a delante, porque la vida son más que 563 días, y ya he dejado pasar más de 563 días sin hacer absolutamente nada.

Continuará...

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